JORGE EMILIO SIERRA MONTOYA

SEMBLANZA DE JORGE EMILIO SIERRA MONTOYA

Aunque nací en Pereira, -“Por azar”, como digo en algún poema-, mi infancia y parte de mi adolescencia transcurrieron en Marsella, de donde también proceden mis familias paterna y materna, las cuales llegaron a Segovia (como se llamaba este municipio) durante la colonización antioqueña del Eje Cafetero.

Allí pasé los años más felices de mi vida. Y en recuerdo de aquella época, de vivencias contadas por los abuelos, de encuentros con maestros y amigos de siempre, surgió mi libro “Historias y Leyendas de Pueblo”, obviamente sobre Marsella, La Bella.

Fue uno de mis primeros libros publicados (en el año dos mil), entre los preferidos de mi amplia producción bibliográfica. Esa es una prueba cabal, entre muchas otras, del profundo amor que siento por mi pueblo de infancia, al que igualmente he dedicado varios de mis poemas.

A Marsella, en consecuencia, le debo lo mejor de mi periplo vital, incluidos los altos reconocimientos que allá mismo he recibido por mi carrera periodística y literaria, como la presencia en esta exposición de «Risaralda Cultural» y haber recibido la Gran Cruz de Risaralda, impuesta años atrás por la gobernación en nuestra Casa de la Cultura, hermoso templo cultural que se levanta sobre las ruinas de la antigua residencia de mi bisabuelo Liborio Caro, otro personaje de leyenda.

Yo soy, por tanto, marsellés de corazón, de sangre y a cada momento. En El municipio verde de Colombia nací de nuevo y tuve mi segunda cuna, como tendré seguramente mi tumba.

DEDICATORIA:

A Marsella, mi pueblo de infancia; a sus gentes, que son el alma del municipio; a mi familia, especialmente a mi madre, a la que debo mi vida, y a Dios, Creador de este maravilloso universo, donde aún puedo estar con ustedes, gracias a Él.

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