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DON GONZALO VASQUEZ

ENTRE LÍNEAS

Don Gonzalo Vásquez

Por Julio Giraldo Alzate

Los gustos de una persona pueden decirnos algo sobre su personalidad; eso en realidad la experiencia nos lo ha enseñado, pero en cambio los gustos musicales si pueden decirnos demasiado. La música clásica y la ópera requieren de investigación y conocimiento de cosas que la sociedad común no puede ofrecer,fuera de que despierta gran sensibilidad como lo hacen otras expresiones artísticas. Dime que escuchas y te diré quién eres, dice el refrán. De modo pues, que algo debe decirnos de la personalidad, una fuerte afición por la música clásica.

En la década del setenta en la calle real, era notorio en tardes y noches apacibles de mi pueblo, escuchar música de Schubert, Mozart y óperas. Y cuando pasaba me detenía, a escuchar y al interior veía gente extraña que a la postre supe que eran turistas también atraídos por estas sinfonías. Era el negocio de Don Gonzalo Vásquez. Era este hombre un ser interesante, que creo se refugiaba en la música clásica para ver pasar, esta vertiginosa y alocada década de tecnologíay acontecimientos políticos, incomprendidospara muchos de mis coterráneos. Se crea el primer microprocesador y aparece la programación C y la primera consola de videojuegos. Ocurre la muerte de Salvador Allende y a partir de la crisis del petróleo cambian las políticas de los gobiernos capitalistas, comenzando la denominada reacción conservadora o Neoliberal. Y él seguía en su música y en su social democracia, pues se consideraba con cierto orgullo un verdadero liberal.

Pero era Don Gonzalo Vásquez un hombre que tuvo que diversificar sus oficios en su negocio, como muchos de sus paisanos, para poder sobrevivirá la avalancha global izadora que ya se sentía en los pequeños negocios. Era dentista y seguro fabricó muchas de esas piezas dentales que fueron el terror de los que entraban en años. También fue joyero y relojero y cuando ya la tecnología lo abandonó, terminó de cacharrero y en su enorme silla ofrecida a la entrada de su negocio seguía compartiendo con muy pocos paisanos su clasista y bella música, De suerte entonces que por aquella época si un ciudadano quería conversar de política conservadora se podía detener en el café de Don Jesús María Peláez y hacerlo al calor de un café Bemoca; si deseaba intercambiar ideas en política liberal podía pasar al frente donde Don Campo Elías Ramos; Pero si quería dialogar sobre literatura el almacén de Don Fabio Giraldo era el preferido. No sé que nos ha pasado desde aquella época, pues, la política ya no sabe a bueno y tiene un fuerte sabor a corrupción. Y la música, que pesar, puro ruido disque popular llamado «cortavenas». Como extraño entonces, en estos 25 años de «Marsella al día,» personajes como Don Gonzalo Vásquez que con su música culta nos abría espacios más espirituales a pesar de una economía sana y simple en nuestro terruño.

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