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MARSELLA AL DÍA, ENTREVISTA

El periodismo es una pasión que no da riqueza: Mario Salazar Salazar

Tomado de  EL DIARIO

Mario Salazar Salazar, quien después de graduarse en la Universidad Los Libertadores de Bogotá, decidió regresar a su pueblo natal para continuar con una tarea quijotesca: la edición y circulación del periódico Marsella al Día que cuenta ya con 32 años de vida.

El 9 de febrero de 1791, hace ya 228 años, comenzó a circular el primer medio escrito en Colombia. Se trataba de “El Papel Periódico” de la ciudad de Santafé de Bogotá fundado por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez por encargo del Virrey José de Ezpeleta. Rodríguez, precursor del periodismo en el país, contribuyó además a la fundación de otros periódicos como El Semanario, El Redactor Americano y La Constitución Feliz. Desde entonces esa fecha se ha considerado como el Día Nacional del Periodista, ocasión propicia para reconocer la labor de quienes han abrazado esta actividad como un verdadero apostolado. Es el caso de Mario Salazar Salazar, quien después de graduarse en la Universidad Los Libertadores de Bogotá, decidió regresar a su pueblo natal para continuar con una tarea quijotesca: la edición y circulación del periódico Marsella al Día que cuenta ya con 32 años de vida.

 ¿Desde cuándo le “picó” el bicho del periodismo?
Yo había tenido un periódico estudiantil cuando estaba en grado 11o llamado Cosmos, con el profesor de literatura Guillermo Dávila Ramírez. Era un periódico de corte cívico y de opinión que duró 16 ediciones. Por ese entonces yo estaba resolviendo qué estudiar: si administración de empresas agropecuarias o periodismo. En 1983 Luis Carlos Ramírez me ofreció la corresponsalía de El Diario del Otún en Marsella, la cual ejercí durante un año. Ese ejercicio me despertó la pasión por el periodismo, el hecho de haber sido corresponsal de El Diario.

 ¿Cuándo salió la primera edición de Marsella al Día?
En 1984 me fuí a estudiar periodismo en Bogotá en la Universidad de Los Libertadores, vine a unas vacaciones en Marsella y pensé que podría mostrar lo que es un periódico estructurado con todas las normas del periodismo moderno. Ya no era el periódico con las columnas de unos amigos, sino un impreso informativo, con titulares que lograran llamar la atención, un medio pensado y diagramado y con columnas de opinión. Me puse a recoger información en el pueblo y logré hacer un resumen general con lo que podría ser a futuro el periódico de Marsella. Hice la primera edición que circuló el 5 de julio de 1986, terminaron mis vacaciones, me regresé a Bogotá y me encarté.

  ¿Porqué dice que resultó encartado con esa edición?
Porque muchas personas empezaron a solicitar una nueva edición, como es el caso de Carlos Alberto Betancurt, que estaba de Alcalde y que me había dado pauta para la edición inicial. Desde Bogotá logré coordinar tres ediciones más con un compañero llamado Carlos Herney Duque, quien recibía el material que yo le enviaba en un sobre y lo traía a Editorial Sigma de don Libardo Gómez. Pero este compañero se desanimó y yo tenía que terminar mi carrera, así que cuando decidí regresar a Marsella determiné continuar con el periódico y hacer empresa.

 ¿Y ejerció el periodismo en Bogotá?
Cuando terminé la Universidad estuve en el períodico El Siglo durante 20 días, porque el doctor Antonio Cacua, que era el decano de la Facultad, me pidió que trabajara allí bajo la dirección de Álvaro Gómez. El periódico quedaba en la calle 13 con carrera 7a y 8a, en una “olla” de Bogotá, y yo vivía en Álamos norte. Al firmar el contrato me habían dicho que el carro del periódico me llevaba a la casa al terminara mi horario que era de 3:00 de la tarde a 2:00 de la mañana. En ese período en ese sector a tres compañeros los atracaron y los bajaron de todo, hasta de la ropa. Me entró miedo y prácticamente lo que me ganaba lo gastaba pagando taxis hacia la casa. También trabajé en la Academia de Historia un año y me volví a Marsella a ponerme al frente del periódico.

 ¿Cuántas ediciones ha circulado Marsella al Día?
Van 330 ediciones con la de enero pasado en 32 años cumplidos. Es un promedio de 10 a 12 ediciones por año. Hubo una época en que el periódico circuló cada semana, durante dos años, lo hacíamos en La Patria de Manizales. Fue un ejercicio muy exigente. Luego pensé que el periódico podría ser un Risaralda al Día, un semanario, de hecho allí se llamó de la edición 100 a la 12, mientras solicitaba la licencia a la Dirección de Derechos de Autor del Ministerio de Gobierno. Pero el nombre ya estaba reservado, así que me tocó volver a Marsella al Día.

  ¿Qué lo ha motivado para continuar con esta labor?
De porfiado. Porque uno diría que he pasado por varias etapas. Las primeras ediciones, en especial para la inicial, hubo pauta. Pero en un comercio tan incipiente como es Marsella, finalmente le tocaba a mi papá prestarme la plata para hacer el periódico. Luego, tres o cuatro años después, el comercio fue fuerte en la década del 90 y algunas administraciones que compraban servicios al periódico sin condicionarlo a uno. Pero se han presentado épocas difíciles, donde hemos tenido recesos de seis meses y hasta de un año, por falta de pauta. Y en los últimos 10 años se ha mantenido la regularidad. Ahora cuando establecimos las suscripciones apareció un buen número de personas que compran la suscripción todo el año. Además la administración ha respaldado el periódico, respetando su independencia y también la opinión de los columnistas.

¿Cómo describiría el presente del periódico?
Por fortuna el periódico ha ganado mucha autoridad y fuerza por sus contenidos de opinión, tenemos un grupo muy selecto de columnistas que son personas que están por encima del bien y del mal y que gozan de mucho reconocimiento y credibilidad en Marsella. Eso ha permitido que las administraciones entiendan que es desde las columnas desde donde se exige y el director respeta el pensamiento de los columnistas. En Marsella, en los últimos cinco o seis años, el periódico ha ganado mucho respeto y independiente de que lo que piense el periódico los gobienros han mantenido la pauta.

¿Con la irrupción de internet y las redes sociales, cómo ha resuelto este desafío?
En el 2011 logramos colocar el periódico en la Web, circulando por internet de manera simultánea con la edición física. La gente en los pueblos sigue prefiriendo la edición impresa y de hecho me ha tocado a mí entender que el periódico también tiene que hacer giros que le permitan defenderse de esa revolución tecnológica. Yo no puedo ni aspiro a competir en la publicación de noticias como tal en el periódico, porque sé que las redes sociales me llevan ventaja. Eso me ha obligado a pensar en que lo que los lectores quieren ver en el periódico en la edición fisica son los esfuerzos de la gente, sus proyecto de vida, las angustias de la comunidad y muchos temas que hay que trabajarlos más, con más análisis. Aquí a diferencia de las redes, toda la información que publicamos la verificamos como debe ser. Nada de noticias falsas. 

¿Cuáles han sido a su juicio las noticias más destacadas?
Desde que nació el periódico siempre ha registrado noticias que le han aportado mucho al municipio, como el reconocimiento a donManuel Semillas con el Premio Global de las Naciones Unidas. Marsella ha sido escenario de noticias muy graves que siempre he manejado con prudencia, como la visibilización del pueblo cuando los muertos de Beltrán debido a la violencia del norte del Valle. Mucha gente pregunta como fue el cubrimiento de ese episodio y ese tema lo manejé desde otra perspectiva, en esecia como llamar la atención de las autoridades nacionales para que a Marsella no se le siguiera estigmatizando y buscar los recursos para construir una morgue para darle la consideración humana a las víctimas. Pero, en esencia, el periódico no es de caracter noticioso, sino informativo y de opinión. 

¿Qué le ha dejado “Marsella al Día”?
Muchas satisfaciones. Primero el recibir el reconocimiento en el libro de Gilberto López Ángel sobre la historia del periodismo en Marsella, que data de 1904 hasta el 2019, como el periódico que más ha circulado en toda la historia del municipio en sus 150 años; la medalla Gran Cruz de Risaralda que nos confirió la Gobernación en los 30 años de vida del periódico y el Premio a Toda una Vida en el Periodismo de la Alcaldía de Pereira.

¿Y en el plano personal?
Esto no da riqueza ni da plata, pero he logrado por lo menos sostener la familia y educar a mis dos hijos, uno es economista y la otra está terminando derecho. Por ello digo que la actividad periodística en un municipio como Marsella me ha permitido mantenerse y no tener a la fecha penurias económicas. Lo importante es que esto se logra cuando se desarrolla este ejercicio con pasión y para mí el periodismo es una pasión. A ello se debe que Marsella al Día haya durado tanto.

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