MEMORIAS DE UNA GENERACIÓN-33

MEMORIAS DE UNA GENERACIÓN-33

VILLA RICA DE SEGOVIA

Por Carlos Arturo López Angel

*El Fondo Obrero

En 1936, el Congreso expidió la Ley 61 mediante la cual creó los fondos obreros con el fin de promover la construcción de vivienda para los trabajadores, obreros y empleados en todo el país. Para financiarlos destinó el 3 % de los presupuestos municipales. En Marsella tenemos noticia sobre su utilización en la compra de los terrenos para el barrio Sucre y del predio El Silencio de tres hectáreas propiedad de Alfonso Salazar Echeverri para un plan de vivienda, mediante escritura #40 del 12 de febrero de 1973.

Ese terreno, muy irregular, lindaba con el actual Jardín Botánico; con la finca La Piscina, propiedad de Benicio Salazar; y por el norte y el occidente con la quebrada del Socavón. Al lado del Jardín Botánico había una pequeña colina, con una casa habitada por la familia de Eucaris Gómez que era algo así como un sitio para el descanso de las monjas bethlemitas.

*La Vivienda, una Prioridad.

En el I Foro para el Desarrollo de Marsella en 1980, organizado por la Casa de La Cultura, en su diagnóstico sobre vivienda quedó consignado lo siguiente: “Hay escasez de vivienda en Marsella y los arriendos son cada día más caros. No existen respuestas adecuadas para estos problemas. La migración del campo a la ciudad y la permanencia de lotes de engorde agravan el problema. La construcción del barrio en los terrenos del Fondo Obrero que podría ofrecer una solución de vivienda a la Clase Media ha sorteado muchos obstáculos y su progreso ha sido lento.”

Ese era el sentimiento general ante los retrasos y retiros de la maquinaria oficial para la avenida y la remoción de tierras para el nuevo barrio.

Mientras avanzaba la construcción de la avenida, también se dieron pasos para esa iniciativa. Con el buldócer del municipio y otras máquinas del departamento, los movimientos de tierra fueron enormes y ayudaron a “hacer lotes” para el terminal, la actual estación de la cooperativa, la conexión con Milancito, la plaza de ferias y la cancha de tejo. Y, lo más importante, toda el área para vivienda quedó sobre terreno firme.

*La Veta de Oro, Noticia Nacional

Durante el proceso de explanación aparecieron vasijas y tiestos de barro de alfarería indígena, además en la quebrada los ingleses por los lados de Atrancaderos habían explotado una mina de oro. Por esas razones, las expectativas sobre posibles hallazgos eran muy altas.

En efecto, algunas personas empezaron a seguir el buldócer con la esperanza de encontrar algo interesante o valioso. Un día alguien notó que en la huella del aparato aparecían pequeños hilos o virutas que, a la luz del sol, parecían brillar. Entonces gritó que habían destapado una veta de oro, y se armó el alboroto. El cuento se regó y llegaron personas con costales y palas para recoger tierra, llevarla en jeep hasta la casa, lavarla y sacar el oro. Sin embargo, la dicha duró poco. Resulta, que no era el metal precioso. El buldócer se dañó y Manuel Bernal consiguió un técnico de la Caterpillar que encontró un descuadre en la oruga que raspaba unos rodillos de bronce que soltaban ese material que brillaba en el suelo. Otros llevaron los hilillos al joyero – Gonzalo Vásquez –(amante de la música clásica en especial de la ópera y gran amigo de los Peludos). que les espetó la dura realidad: ¡no era oro! La noticia tuvo resonancia nacional y los desilusionados fueron centenares.

*La Planeación

En 1980, en la alcaldía de Diego Agudelo empezó a funcionar la oficina de planeación con el arquitecto Oscar García, y uno de los primeros trabajos fue la división del predio en 84 lotes. Después hubo ampliaciones y subdivisiones que llevaron la urbanización a más de 136, además de los asignados a la Cruz Roja, la caseta comunal y el parqueadero del Jardín Botánico. En ese diseño original quedaron incluidas zonas de retiro o bahías para parqueo, algunas de las cuales se convirtieron en antejardines. Los precios de venta del municipio tenían tres niveles: situados sobre la avenida, $100.000; calles principales, $60.000 y el resto, $40.000.

Ese año, la gobernadora Amparo Vega invitada por el alcalde Diego Agudelo visitó las obras del colector y puso la primera piedra de la ya nombrada como Urbanización Villa Rica de Segovia, pero siguieron las dificultades. Por ejemplo, las familias esperaban el buldócer del departamento para la explanación, llegó en marzo y hubo una movilización para tenerlo hasta terminar el trabajo.

*El Poder de la Comunidad

Según afirmación de Héctor Giraldo fue la “primera urbanización oficial pirata del país”, porque el municipio vendió los lotes sin alcantarillado, sin acueducto y sin energía eléctrica. En esos inicios no hubo dirección técnica ni asesoría. A pesar de tales problemas, los lotes tuvieron una gran demanda por su ubicación y por ser considerados como una buena inversión para construir la vivienda familiar.

Los propietarios de las primeras casas construidas empezaron a enfrentar la carencia esos servicios públicos. El problema prioritario eran las aguas residuales y les tocó hacer algunas alcantarillas rudimentarias para llevarlas hasta el colector. Sin embargo, la cuadrilla de obreros del municipio dirigida por Alfredo Marulanda asumió el problema y empezó a construir las redes principales del alcantarillado; y Acuamar, dirigida por Norberto Arango, extendió una red tres pulgadas e hizo las domiciliarias.

Las conexiones de energía las facilitaron vecinos de la zona urbana que les permitían pegar un bombillo y prenderlo a horas determinadas; para ello compraban rollos de alambre para llevar la energía de contrabando con guaduas como postes, las conexiones duraban hasta que la Chec las descubría.

Por eso, la naciente comunidad decidió instalar un transformador por su cuenta mediante festivales, rifas y otras actividades. Lo compraron y con algunos electricistas del pueblo se pusieron en la tarea de conectarlo a la red de alta tensión. En esas estaban cuando aparecieron trabajadores de la Chec quienes lo decomisaron y procedieron a llevarlo para Chinchiná. La comunidad enfurecida atajó el vehículo y retuvo al ingeniero encargado del operativo. La situación se alargó y no aceptaron las explicaciones sobre el requisito de calibrar el transformador para poder usarlo. Carlos Alberto Betancourt, recién posesionado como alcalde, tuvo que intervenir para calmar los ánimos. Así, después de una larga reunión soltaron al ingeniero y permitieron que se llevaran el trasformador. Pero les esperaba una mala noticia: El ingeniero los demandó por secuestro, lo que implicó una gestión intensa por parte del alcalde para que retiraran la demanda. Como resultado, se aceleraron los procesos de electrificación, ya con los permisos de la Chec

Es de advertir que la imagen de esa empresa estaba por el suelo por los apagones, las alzas de tarifas y la pésima atención en las oficinas. Aparte de eso, los Peludos con el argumento de que Marsella era socio fundador de la Chec exigían el traslado de la subestación eléctrica que deslucía el entorno del cementerio, y el entierro en los andenes de las redes eléctricas alrededor de la Plaza. Ambos propósitos se hicieron realidad. Un parque reemplazó la horrible subestación y los tendidos eléctricos con sus postes desaparecieron de la plaza.

*Un tal Epitacio

De esos momentos quedó la siguiente anécdota contada por Alberto Villegas en uno de sus escritos: “Cuenta Carlos Alberto Betancourt que recién posesionado como alcalde, apareció ante él el personero municipal, quien le manifestó un problema que venía sucediendo en toda la población: constantemente el pueblo se quedaba sin luz.

-Resulta, doctor – dijo el personero – que por encima de la cancha del estadio municipal atraviesan unas cuerdas de transmisión de energía, y cada vez que el balón las toca, esas hacen corto e inmediatamente se va la luz, y así nos podemos quedar hasta dos días consecutivos, pero, adicionalmente siempre envían al mismo ingeniero y nunca hace nada.

-Deje esos en mis manos – contestó presuroso el alcalde -, inmediatamente me pondré en contacto con la Compañía Hidroeléctrica de Caldas en Manizales, para que desplacen una comisión y arreglen el problema. La gestión fue muy efectiva porque no habían transcurrido ocho días cuando un sábado, por cierto, rayando el mediodía, apareció un Toyota verde con los distintivos de la empresa. En su interior venía un señor de apariencia bonachona, regordete, de tupido bigote y gafas oscuras, quien con un fuerte apretón de manos saludó al alcalde.

Sin pérdida de tiempo, lo inquirió para que fueran hasta el sitio de los acontecimientos y entraran en materia. Así realmente sucedió. En menos de cinco minutos ya estaban en el potrero con el personero.

Con una mejor vista y voz pausada pero firme, el alcalde, le expuso de manera detallada la situación referida. En ese momento impostó la voz, quería demostrarle su autoridad y firmeza frente a la necesidad imperativa de solucionar el problema, y en tono más seco y firme le dijo: mire ingeniero, yo soy muy directo en mis cosas y no guardo agua en la boca para decirle la verdad a nadie. Él lo miró algo sorprendido, pero cuando trató de interrumpirlo, continuó diciéndole: -Mire ingeniero Narváez, yo solo espero que usted nos dé una solución definitiva, no vaya a ser como el tal ingeniero Epitacio, que cada que viene come gallina, toma aguardiente, se va y no hace nada.

El interlocutor, algo sorprendido, también ruborizado, lo interrumpió: que pena señor alcalde, yo me llamo Epitacio Narváez. En ese momento el alcalde quiso que se lo tragara la tierra o, mejor aún, ¡que la luz de la tierra se apagara!”

*Logros y Dificultades

En el caso de la telefonía, Ever Grisales, gerente del banco, con su casa ya construida, debía reportar información sobre el movimiento de la sucursal, todas las noches. Ante esa realidad, consiguió un radio teléfono que se comunicaba a través de las antenas de radio aficionados de Milochenta. Héctor Giraldo quien ya era director de planeación y novio de Adriana, también utilizaba ese medio para llamarla, pero las conversaciones eran escuchadas por muchas personas y por eso, inventaron un código especial que solo ellos entendían.

Las primeras dos pavimentaciones se consiguieron con el programa “Pavimentación sin Valorización” de 24 calles, del alcalde Jaime Alberto Parra, formulado por Héctor Giraldo como director de planeación. Esas dos calles aliviaron en algo a los primeros habitantes que sufrían en los inviernos los barrizales que le otorgaron al barrio el peyorativo del “Tierrero”.

Diego Jiménez, nombrado alcalde en 1982, contó en Marsella al Día: “… me encontré con más de 400 formularios de solicitudes de vivienda para las familias que esperaban una casa en el barrio Villa Rica de Segovia en lotes de $70.000 y $100.000 y sin saber como asignar esos beneficios. Finalmente los asignamos y siempre nos quedaron como 200 formularios de familias que debieron ser ubicadas en el barrio Aurora 2.”

Después de ese paso, los promotores del barrio pidieron la pronta reglamentación para el pago y la legalización de escrituras. A pesar de eso, en abril de 1983 había mucha preocupación por parte de los adjudicatarios. La maquinaria había desaparecido, no avanzaban la legalización de escrituras y no estaban completos los servicios públicos. En febrero de 1984, la parálisis de las obras por la falta de la maquinaria era desesperante, situación que llevó a la convocatoria de un paro cívico. Ante esa amenaza devolvieron la maquinaria y cuando todo se calmó, la retiraron otra vez.

Pero, mientras tanto, las gestiones ante el gobierno nacional no cesaban. Jairo Arango Gaviria, gerente del Inscredial en Risaralda y muy cercano a los Peludos hizo los primeros préstamos para algunas de las casas. Y para rematar, el 26 de mayo de 1985, trajo a María Eugenia Rojas de Moreno, gerente nacional, quien se comprometió con más cupos de crédito. Ya habían 80 en trámite y 12 aprobados; y un año después ya estaban construidas o en proceso 100 viviendas favorecidas por el Inscredial. Hubo otras ayudas, entre ellas: auxilio parlamentario para obras de $500.000 por parte de Carlos A López; auxilio ordenanzal de $350.000 tramitado por el contralor departamental, Hugo Marulanda; y partida presupuestal del departamento de $300.000 por parte del gobernador Luis Carlos Villegas.

*Los fundadores de Villa Rica

Cumpliendo con los requisitos del Fondo Obrero, los primeros seleccionados fueron trabajadores del municipio, maestros, empleados y otros. Entre ellos tenemos a : Didier Castaño, Ever Grisales, Toño Ocampo, Manuel Montoya, Alberto Macías, Juan Martínez, Benedicto Castro, Bernardo Noreña, Evelio Chiguachí, Gustavo Cañas, Aura Giraldo, Román Hernández, Hernán Hernández, Orlando Martínez, Beatriz López, Orlando Rojas, Clemencia Arias, Uriel Ríos, Herminia Betancur, Julio Mejía, Esneda Giraldo, Aleyda Quebrada, Jorge Echeverri, Bernarda Grisales, Nelly Giraldo, Tiberio Morales, Edilma López, Diego Vélez, Nabor Giraldo, Guillermo Gallego, Álvaro Osorio, Sigifredo Gómez, Jorge Jiménez, Otilia Díaz. Y nos faltan más.

En síntesis, los habitantes de Villa Rica organizados en la acción comunal y con apoyo del Estado en sus tres niveles convirtieron esos lotes sin servicios en uno de los mejores vivideros de Marsella. Y, con otros nuevos barrios como El Jardín, Galán, la Avenida 78, la Ciudadela y Constructores cerraron el mayor ciclo de desarrollo urbano de Marsella, sucedido entre 1969 y 1988, o sea 19 años.