LA PLAZA Y LOS PARQUES

La plaza

Desde sus inicios ha llevado el nombre de Plaza de Bolívar. Algunos apuntes históricos hablan del inicio de la adecuación de la plaza  a principios de 1.900  Don Juan Pío Ocampo, hombre cívico y alcalde de Marsella  en 1908 y 1.911,  inició los trabajos de banqueo en este sitio, que era una especie de explanada. Después se hizo allí el parque, «la antesala del pueblo» como solía llamarse al lugar, obra iniciada en 1916 y concluida hacia 1918. El parque, que es la parte verde, tomo el nombre de Parque de  La Pola en honor a nuestra heroína.

Paulatinamente la plaza se fue llenando de casas de uno y dos pisos .El marco de la plaza, la hoy calle real y unas cuadras incompletas que se formaban, a manera de cruz, constituían el recinto de los primeros habitantes locales.

Comienza a aparecer el mercado como los toldos  de carnicería y el comercio de verduras. Se comercializaba panela, yuca, plátano y otras verduras. Estos productos lo producían las fincas. Aparecen los almacenes de tela y algunos propietarios eran extranjeros.

La plaza era el centro social donde estaba el teatro que era utilizado por grupos escénicos con la presentación de grandes obras donde los actores eran  de la municipalidad.

Apuntes y anécdotas de La Plaza

–        La casa de Los Peláez situada en el costado noroccidental perteneció al padre Jesús María estrada; allí funcionó un colegio y se celebraron misas. Esto sucedía en la década de los años treinta del siglo pasado

–        En la casa de Doña Julialba Cardona funcionó una escuela y luego funcionó la cárcel. Se dice que los vecinos de La Calle Real se asomaban por la parte trasera de las viviendas para ver los presos.

–        Saro Marulanda anunciaba películas, matrimonios y los actos más importantes que se desarrollaban en la comunidad.  Lo hacía con una bocina, a todo pulmón. Era el pregón extraordinario

–        La información de la alcaldía se hacía a través de los bandos. y la iglesia a través de la hojita parroquial. Los bandos eran leídos al frente de la alcaldía los domingos después de la salida de la misa mayor; luego vinieron los parlantes que llegaron a la iglesia. La mayoría de la comunidad no leía ni escribía; no habían emisoras, ni razoneros: El alcalde dictaba los decretos más contundentes y las medidas policiacas que trataban de conservar el orden en el pueblo .

En la plaza se celebraban corridas cerrando las cuatro esquinas y los toros los guardaban en la casa de Emilio Cardona; igualmente la plaza se utilizó como cancha de fútbol. También se hacían competencias con caballos; competencia que consistía en coger guirnaldas amarradas en la parte alta mientras los caballos saltaban sobre obstáculos hechos con cabuya. Se destacó en estas competencias Omar Vélez.

Otro evento era el cacheo que era el espíritu tahúr y gallero. Los toros iban por las calles rumbo a la plaza y por la Calle Real con destino al matadero. A su paso los espontáneos le sacaban toda clase de suertes.

–     La gente salía los domingos a la retreta y la banda tocaba en el centro del parque. Era una reunión social. La gente no era aficionada al baile. Existía el club pero era muy elitista.

–     Las fiestas de la virgen y las navidades se destacaban por la quema de la pólvora de todo tipo; Igualmente los alumbrados. Las velas se adquirían en la velería de Manuel Henao y Los Quirama. Eran muy destacados también los desfiles de antorchas.(faroles).

–     Los balcones de la plaza eran el centro de oratoria de políticos  y visitantes destacados de la época, principalmente el balcón de la casa de Genovevita Álvarez. Entre los políticos destacados estuvieron Jorge Eliecer Gaitán, Gilberto Alzate Avendaño, El Mariscal Marco Alzate, padre de Gilberto Alzate. Tenía algún parentesco con Genovevita Álvarez.

–        La semana santa salía de la plaza de ferias  y recorría la Calle Real hasta  la iglesia y las actividades estaban en manos de las personas más encopetadas de la sociedad. La procesión de la soledad era solo de mujeres llevando una cinta. Las imágenes las cargaban las personas más humildes exceptuando el resucitado que por lo pesado lo cargaban en la volqueta del municipio.

–         Las calles eran todas empedradas y eran mantenidas con los detenidos. Los  más peligrosos llevaban grilletes en los pies y estaban custodiados.

–        En la casa de la familia Issa Álvarez, Genovevita Álvarez  preparaba los niños para la primera comunión.

–        Había un policía  cívico llamado  Pachito Ruiz, quien voluntariamente mediaba en peleas y problemas resultando muchas veces con heridas y contusiones.

–        El pueblo en la salida a Pereira solo llegaba hasta Hoyo Frío. Existían algunas cantinas en la vía después de Hoyo Frío, haciendo las respectivas paradas  los que viajaban a Pereira .Paraban  en La Fonda La Nona, La Oriental y La Bodega.

–        La calle de la Pista era utilizada para carreras de caballos los días martes.

–        Existía los cargueros que los contrataban como una ambulancia con una silla al hombro. Otra modalidad era una camilla de secar café que la improvisaban con dos guaduas. Los cargueros hacían largos viajes.

–        Se hacían fiestas para recoger fondos para obras .Una muy especial para las obras de San Vicente de Paul, donde se destacaba Don Manuel Franco Flórez  que era un dirigente cafetero que recogía limosnas en las cantinas y en los barrios los fines de semana.

–  También se destacaban las cabalgatas. El caballo era una herramienta de trabajo  y salían con taparos pero luego se volvió muy ostentoso donde se volvió más importante  el caballo que el peatón.

–  La plaza era también el desfile de los niños, sitio de juego y de uso múltiple. Primaba la bicicleta, aunque al comienzo se exhibían los triciclos.

–  El trabajo de castigo a la vagancia, el robo de gallinas se ejemplarizaba  en la plaza con una matraca, un costal o un canasto  a la espalda dando vueltas  y a su paso le tiraban papeletas los carniceros, Esto era una sanción policial.

–  Sentarse en los espaldares de la banca del parque tenía sanciones por parte de la alcaldía.

Los parques

El Parque de los Fundadores se encuentra situado en la Avenida Villa Rica de Segovia, diagonal al Jardín Botánico. Lleva su nombre como homenaje a los  creadores del departamento de Risaralda. Al cual quedó anexo Marsella.

El Parque Tomás Issa Álvarez. Comprende la parte verde de La Plaza de Bolívar. Inicialmente se llamó Parque de la Pola en honor a la heroína de la independencia. El Concejo Municipal, por acuerdo, le cambia el nombre en honor del ilustre educador marsellés.

El parque del Árbol: se encuentra situado al frente del edificio de La Cooperativa de Caficultores, en el barrio Villa Rica. Lleva su nombre en honor del trabajo ambiental del municipio.

Parque Julio Cesar Vélez: se encuentra situado al frente del cementerio Jesús María Estrada. Lleva su nombre como un homenaje a este insigne ciudadano  nacido en Ándes (Antioquia), quien hizo los planos del cementerio. Por encargo de Monseñor Estrada dirigió esta obra gratuitamente desde 1.928 hasta 1.946 cuando se concluyen los trabajos. Fue Personero, Notario, Juez Municipal y periodista. Se destacó además como un gran poeta y orador.

LA PILA DEL PARQUE, AL CUMPLIR 100 AÑOS

Una historia que muchos quisieran olvidar

Por: Gilberto López Ángel

El párroco Estrada, con el patrocinio del presidente del concejo municipal el señor Camilo Uribe, reciben la fuente de agua o pila, de manos del arriero manizaleño Jesús Echeverry quien cobró 250 pesos por la ultima travesía entre Amberes Bélgica y Marsella. La función inicial de la fuente o pila, fue la de un servidor de agua para la comunidad de la plaza y estuvo localizada en el extremo norte del parque, que se encontraba cercado y se cerraba a las 6 de la tarde.

En los años 40, con la primera remodelación de la plaza, se trazó el parque con cuatro bloques de zonas verdes, áreas de circulación con anillo perimetral. La fuente o pila, se desechó como elemento mobiliario de la plaza y fue trasladada al hospital para guardarla con destino a un posible parque proyectado en la pista, al lado oriental del hospital, donde permaneció por varios años arrumada bajo las escalas de acceso a la capilla de la institución de salud.

En el diseño de la nueva plaza se tomó como centro de ese universo, una araucaria de la que Guillermo Uribe escribió en su momento, «Un 12 de octubre, guiados por el amor y la piedad de seres que enrutaron sabiamente cerebro y corazón; con alegres muchachos de nuestra misma escuela, entre jubilo de cantos y apresurado latir de corazones, sembramos como a la mejor amistad de tiempos mozos, entre afectos y esperanzas, una pequeña araucaria en la que cada uno fincaba la ilusión 

en futuros tiempos todas las alegrías quimeras y triunfos tendría perenne testigo en el árbol que plantábamos, en cívico aprendizaje de dignas acciones.» Por su parte, Fabio Quintero Valencia se refería así al árbol «Nadie que sepa valorar la familiar y preciosa araucaria que delicadamente embellece el centro del simétrico redondel con su entrañable fronda que tanto demoró en formarse fuera derribado para ceder el punto a una nueva pieza que entra bien de complemento a la araucaria cuyo crecimiento se esperó con ansiedad y se cuida con esmero» Las anteriores apreciaciones consignadas en artículos publicados por la prensa local obedecían a la intención de la sociedad de mejoras públicas del municipio y con el respaldo del párroco, para derribar la araucaria y colocar la fuente de agua o pila. A partir de este momento el grupo cívico se divide en dos fracciones, Los Palistas defensores de la araucaria y Los Pilistas seguidores de las sugerencias del sacerdote. La puja de los unos y los otros se prolongó por casi dos años, y en 1957, agotada la paciencia de Los Pilistas, quienes contrataron un aserrador en Milancito, de apellido Velásquez, para que en compañía de dos primos, con hacha en mano a las tres de la mañana derribaran el árbol en el menor tiempo posible.

«El golpe de las hachas se camufló con la fría neblina del nuevo día recorriendo las empedradas calles, Por las rendijas, los cercos y descuadradas puertas entraron presurosos los 15 secos golpes de los hachazos como quejidos lastimeros del árbol pidiendo ayuda».

«Ya era tarde, solo acudió el llanto de las nubes, las bisagras de los cómplices postigos no rechinaron en la fría oscuridad, y en la temblosa mano una copa quería escapar de los impuros dedos ungidos para señalar…» «Los Pilistas en medio de macabra sonrisa bajo las cobijas, optimistas contaron uno a uno los hachazos hasta que un crujir de ramas seguido y un leve temblor anunció la muerte de la araucaria sin dejar…»

«Fabio, que se encontraba dos cuadras arriba, se despertó con el primer golpe y con sufrimiento los siguió uno a uno, se quiso levantar, pero el miedo infundido por su madre, le recordó el riesgo de contradecir los designios del ministro de Dios y mejor…» «Adelfa, Guillermo y Alfonso, guiados por el mismo presentimiento, se encontraron en la esquina de la droguería de Luis, con sus miradas tristes se contaron los temores y caminaron silenciosos rumbo al centro de la plaza, donde el inmenso vacío le daba paso al brillante sol sobre el pantanoso piso. A cada paso…» «Guillermo, conocedor de los comportamientos del oscurantismo, con frustración de sueños perdidos en su rostro, se inclinó mientras de sus bolsillos sacaba velas fabricadas por Olimpo con instrucciones específicas, una a una las hundió en el pantano de las cuatro esquinas del árbol vencido. Lentamente se alejó del aroma aceitoso de la araucaria, cuando sintió sobre su hombro la mano rabiosa de un amigo, se miraron y solo encontraron un movimiento negativo de sus rostros, Fabio mostró cuatro velas compradas en la tienda de Gonzalo Mejía, los dos amigos se inclinaron para rodear con ocho fuegos eternos los sueños frustrados sembrados en su niñez…»

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